En su libro El Chile Profundo, Alberto Mayol (junto a sus coautores) realiza una suerte de "geología de la cultura chilena", explorando las distintas capas valóricas que conviven en la sociedad. El objetivo central de estas matrices es dotar de sentido y legitimar una condición que por definición es asimétrica e injusta: la profunda desigualdad del país.
Mayol identifica tres grandes matrices culturales que han intentado o logrado disputar la hegemonía en Chile:
1. El "Chile Profundo" (La matriz cultural hacendal)Esta es la capa cultural más antigua, derivada de la era colonial española y de la cultura oligárquica agraria. Es una matriz profundamente conservadora que busca mantener estable el statu quo.
  • Lógica principal: Funciona bajo una lógica premoderna del "pastor religioso y su rebaño", donde la estructura social es incuestionable.
  • El dinero y el "analgésico": En esta cultura, la vida económica y la riqueza generan una sensación de culpa o "pecado" y evidencian la injusticia. Como el dolor de esta asimetría es insoportable, la sociedad recurre a un tácito pacto cultural de silencio: se asume que no hay que hablar de dinero, ni ostentar la riqueza frente a los pobres. La desigualdad se hace tolerable mediante la "buena educación", los modales y el "buen trato", los cuales operan como un analgésico que pacifica el dolor entregando una dignidad simbólica sin cambiar las condiciones materiales.
2. El "Chile del Emprendimiento" (La matriz cultural neoliberal)Esta segunda capa corresponde al sistema de valores instaurado mediante las transformaciones estructurales de la dictadura y consolidado en postdictadura.
  • Lógica principal: A diferencia del orden hacendal, esta matriz es transformadora, intensamente individualista y orientada a proyectos futuros. Exige un sujeto económico moderno y activo.
  • La legitimación a través del mérito: Aquí ocurre una transvaloración total respecto al dinero: la riqueza ahora es adorada, exhibida y reivindicada públicamente. La desigualdad se justifica mediante una lógica meritocrática donde el "emprendedor" es el modelo absoluto de conducta. Si tienes éxito, es por tu esfuerzo, actitud y astucia; en consecuencia, toda pobreza o desigualdad social se naturaliza como un simple fracaso individual por falta de ambición o capacidades, borrando cualquier responsabilidad de la estructura política o colectiva.
3. La matriz republicanaMayol describe una tercera matriz asociada al esfuerzo de la clase media chilena, portadora de valores laicos, institucionales y con cierta pretensión igualitaria (mezclando el liberalismo del siglo XIX y el socialismo del siglo XX).
  • Su fracaso histórico: Sin embargo, el autor es tajante al señalar que esta matriz nunca logró consagrarse como un proyecto exitoso en la vida cotidiana de los ciudadanos. Quedó asfixiada y aprisionada históricamente entre el peso de la oligarquía hacendal y el poder de la burguesía neoliberal. Por lo tanto, nunca alcanzó a "consumarse" como una matriz cultural en sentido estricto que modelara las relaciones sociales cotidianas.
Como discutimos en nuestras reflexiones anteriores integrando la filosofía heideggeriana, tanto el "Chile Profundo" como el "Chile del Emprendimiento" —a pesar de ser muy distintos entre sí— son cómplices en su resultado final: ambas culturas promueven, explican, justifican y legitiman la desigualdad social y la concentración del poder. La irrupción del golpe de Estado de 1973 sirvió como ese violento Deus ex machina que rompió el estancamiento de la matriz hacendal para imponer por la fuerza el "Chile del Emprendimiento", construyendo el orden en el que, conflictivamente, la sociedad chilena sigue atrapada hasta hoy.

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